Un menor de edad que lucha por superar el daño. Unos padres que no paran en su búsqueda de justicia. Un colegio privado que se niega a reconocer que en sus instalaciones se cometió un delito. Una abusadora sexual a la que liberan antes de cumplir su pena. Y una Secretaría de Estado que se muestra insensible ante las denuncias que se le han presentado.